jueves, 15 de julio de 2010

The writer.


"Cuando Dios te da un don,
también te da un látigo,
y el látigo es,
únicamente para auto flagelarse."

Truman Capote.



Un goteo de sangre.
Marca el recorrido.
Del sofá a la mesa del escritorio.

Su territorio.

Su isla particular.
El rincón donde desmenuzar.
A latido.

Cada sentido.

No se nace escritor.
Piensa.
Mientras agonizan las metáforas.
Que fueron descartadas.

Los monstruos corren liberados.
Mordiendo las esquinas.
De su piel.
Subyugando a recuerdo.
De vida.

Todo influye.
Todo suma.

Por eso odia leerse.
Después del trance.
Mientras corrige faltas de ortografía.

Reconociéndose a cada instante.
Entre renglones.
Perfectos transmisores.



De sus heridas.

Caught.

El hombre que es sueño.
Despierta.
Y en seguida nota, cómo la rutina le queda grande.
Le sobran botones.
Le falta talante.

Se palpa la cara.
Comprobando que no le falta nada importante.

Y comienza a andar.

Las pupilas resetean, los antaños caminos alados.
Transcribiendo las sombras del empedrado.

"Que poca luz"
Piensa.
Mientras nota como le pesa.
Algún liquido semitransparente.
Que le recorre el pecho.
En un camino que desemboca en la frente.

"Será eso que llaman alma"

Escucha un ruido.
Un cúmulo de aire.
Que desemboca en gemido.

Comienza a correr.
A través del pasillo de suelo empedrado.
Ausente de aire.
Negado de cielo.

A la vuelta de la esquina.
Explota en luz.
Una posible salida.

Se perciben las manos del viento.

Coloca el brazo a modo de escudo.
Percibe la caricia fresca de la hierba.
En sus pies desnudos.

Poco a poco separa el brazo.
Abriendo los ojos.

Un bosque inmenso.
Abierto en abanico.
Remontando latidos.

Descubre su propia respiración.
Descontrolada.
Cuando después de dos bocanadas.
Aparece ella.

Atrapada entre cuerdas.
Sus alas.
Su melena desmadejada.
Y dos lagrimas recorriendo.
La piel.


Grita hasta que su voz quiebra.




Otra vez atrapado.

miércoles, 14 de julio de 2010

Goodbye.

Llorabas de rodillas.

Era una tarde terrible.
Sin un ápice.
De descanso.

Yo me recuerdo.
Cerrando la última maleta.
Y viendo como mi alma veleta.
Se agarraba a los restos.

De cada memoria.

Cinco años son muchas vidas.
Y nuestros espíritus danzaban.
Detrás de cada puerta.

Cerré los ojos.
Y abrí la primera.
Esa que nos devolvía.

A los primeros días.
Cuando tu labio era rojo.
Y mi pecho era tuyo.

Cuando amarnos era un latido de cuerpos.
A cada momento.
Y la excusa perfecta.
Era nuestra cama abierta.

Me recuerdo en las fotos.
Y sé que te debo mi risa.
Y mi juventud.
De esos días.

Abrí los ojos.
Cerré el pomo.
Y volví a la sombra.

Al suplicio de verme.
Reflejado en tus pupilas.
En esa última hora.

En que me despedía.

De tu pelo.
Tus ojos.
De mis labios en tu boca.

Fue mi muerte.
Una caída paulatina.
Al agujero negro de la vida.
Imágenes quemadas.
En mis retinas cansadas.
Mi corazón de fábrica.
Mis labios huérfanos.
Mi cuerpo intacto.

Caronte me rechazó.
Volví a la tierra.
Con un agujero en el pecho.
Y las manos dormidas.



Y casi sin quererlo.
Cambié mis ojos por otros.
Mudé el pellejo.
Y donde había herida.
Tatué partida.
Caminos de versos.
Horizontes de estrellas.

Y volví al ruedo.
De la vida.

Cambié de nombre.
Sangre nuevas almas.
Y te olvide en mi cuerpo.
Renuncie a tu carga.

Y ahora...


Que mañana nos volvemos a ver.
A mi sin querer.
Se me derramaron las palabras.

Ya no te quiero.
Ya no me sangras.
Por eso.
Hoy te libero.


De mis entrañas.

domingo, 11 de julio de 2010

Mi sangre.


Mi brazo.
Sucesión de caminos.
Venas al aire.
Rios que fluyen.

A veces sangro.
Gotean las excusas.
La vida se me escapa.

Entre versos.

Y en suspenso.
Pienso.
¿Cuántos me quedan?

¿Necesitaré donantes.?
Para seguir con este juego.
O callarme.

Por ahora.
Sigo sangrando.
Sigo viviendo.
Sigo soñando..

Hoy es el día.


Pujol.
En el centro del campo.
Sorteando.
Las cámaras.
Consolando a cada adversario.
Él era el protagonista.
De un momento único.
Pero eligió no salir.
Porque supo sentir.
A cada momento.
El llanto en los ojos ajenos.


Son un equipo.
Por encima de nombres.
Y pronombres.
Brilla una estrella común.
Esa es la luz.
Que puede culminar en desborde.


A pesar del tiempo y sus consortes.
Nos sobran heridas.
En este momento.
En que un único espíritu.
Sobrevuela nuestros cimientos.


Desperté inquieto.
Hoy.
Es el día.
Después de tres poemas.
Y mucha alegría.


Son muchos los latidos.
Que aguardan expectantes.
Son muchos los amigos.
Que posaron sus ojos en este delirio.



Y hoy.
En este momento.
En que la sangre me quema.
Sé que asociaré para siempre.
Este torrente.
A cada uno de vosotros.


Y sé que podemos.
Soñar despiertos.
Vivir las estrellas.
Sentir los deseos.
De los labios ajenos.


El pecho abierto.
Estadio de mi sentimiento.
Abierto a quien venga y grite.
Su nombre.
Su origen.
Hoy todos sois historia.
De mi memoria.

sábado, 10 de julio de 2010

El contenido de mis bolsillos.

Sigue sin dueño.
Este hemisferio.
De mi.



¿Piensas salir?
Te regalo un porvenir.
Un cielo de nombres.

Una historia.
Un entonces.
Un caballo alado.

Unos acordes incendiarios.
Un labio.
Al que dirigirte.

Una pregunta sin respuesta.
Una cadencia de cielos.
Un pronombre.

Una metáfora abierta.
A cada sonrisa.
De ti.

Un mapa de mi piel.
Un después de mi alma.
Un cúmulo de magia.




Esto es todo.
Lo que tengo.
Para ti.

viernes, 9 de julio de 2010

My way.

El perfil de tu vientre.
Es territorio abierto.
A la vida.


De cielo despejado.
Camino repoblado.
De cada beso de mi boca.


Satélite de labio.
Culminando tus esferas.
Desoyendo las quimeras.


Que hablan,
de un mundo.
Mas allá de tus piernas.






No existe.

Mirror.


El tiempo continúa denso.
Al labio le sobran dos argumentos.
El solsticio de verano.
Se quedó encerrado.
Entre mis manos.

Y yo que no sé donde partir.
Si al sur de tu reflejo.
O al norte de mis recuerdos.

Quizás opte por reinventarme.
Entre acordes y desacuerdos.
De mis careos.

Con el otro cuerpo.
Víctima.
Del encierro de los espejos.

miércoles, 7 de julio de 2010

Podemos.


Si, rompimos la historia.
Aún recuerdo los cinco segundos de silencio.
El aire concentrado en los espacios.
De pie, hombro a hombro con mi hermano.


Y ese siete de pelo alborotado.
Chuta el balón.
Que dicho sea de paso, se alía con la historia de desastres.
Enfocando los dos palos.
Últimos desagravios del destino.

Rompieron todas las voces.
Las banderas ondearon convencidas.
Yo abrazado a mi hermano.
Que aunque seis años menor.
Tampoco conocía esta variable de alegría.

Incluso antes del final, hubo lugar para la épica.
Pero cuando el balón quiso enmendar,
El destino novicio de nuestra memoria.

Apareció el alma de cancerbero,
En las palmas de las manos,
De nuestro portero.

Y pitó el árbitro.
Modificando el tiempo sus pautas.
Sonrieron niños y abuelos.
Y la tensión del momento.
Se liberó a grito del pueblo.

Las fuentes abrieron sus brazos.
Y el cielo acercó sus mejillas,
Para besar palmo a palmo cada herida.

Millones de pupilas adaptaban sus recursos.
Al nuevo organigrama del juego y la jugada.


¿Y ahora que?
Después de la cruzada…….


Amanecimos en un nuevo escenario.
Sólo hay que ver el paisaje de mi barrio.
Banderas colgadas en cada terraza.
Emocionado muestrario.
De emociones compartidas.

Sí, estamos a dos pasos.
De conquistar una porción de utopía.

Que por otra parte no supondrá.
Un cambio sustancial en nuestras vidas.
Pero si un nuevo apunte a la memoria colectiva.
Un motivo para ser inmortal en cada sonrisa.

Y hoy me desperté.
Con ese cosquilleo presente.
Que provocan los momentos únicos.

Y en mi camino a la parada de metro.
Me detuve en cada mirada.
De cada persona que conmigo se cruzaba.

Vi mas de diez camisas rojas.
La ilusión inyectada en las pupilas.
Desde primera hora de la mañana.

Y las horas pasaran despacio.
Pesadas.
Casi sin ganas.
Hasta que llegue la hora fijada.

Ocho y cuarto de la noche.
Cuando me enfunde la camiseta.
Con el diez a la espalda.
Porque aunque hoy no juegue.
Fabregas esta siempre presente.


Y esperaré impaciente.
Un nuevo abrazo con mi hermano.

Recordando.

Poniendo cara y nombre a cada latido.

Por eso primero, estará presente mi sobrino.
Unay.
El niño mas bonito del mundo.
Vestido de rojo y azul.
Desbordando de luz.
Con apenas dos meses.


También Keyla y Juana.
De pasión desbordadas.
Su magia, sus banderas.
Sus sentimientos emblemas.

Pao.
Hada libélula.
Celeste hasta la melena.

Carmen y nuestra promesa.

María y su tigre.
Que espero reluzca hoy sus pinturas de guerra.

Angelines y su entusiasmo.

Sabina y su magia de hada.
Porque me cuentan.
Que hasta en Miskia hoy visten de rojo.


Y un latido por cada uno de vosotros.
Que sois tantos.
Y tan queridos.

Sigamos apuntando a delirio.
Y ojala os deba otro poema.
Para este domingo…..



martes, 6 de julio de 2010

Questions.

¿De dónde procedes?
Que vienes y descoses.
El curso de mi sangre.
El idioma de mi vientre.

¿Cuáles fueron tus caminos.?
Tus horizontes partidos.
Que te deslizaron.
Hasta mis brazos.
Sin cielo mediante.
Sin prorroga de sueños.
Intacta desde el suelo.

¿Eres tú?
La dama del viento.
La insignia de mi pecho.
Al descubierto.
La lluvia mediante.
Entre dos párpados.
Gigantes.


¿Eres tú?
La fragua de mi deseo.
El jardín del sendero.
El verbo al que deslizarme.
Cuando escapar, quiero.


Dime que sí.
Y ordeno a mi alma.
Retirada.
Del mundo y sus campanas.


Dime que sí.
Y atravieso los candados.
Del presente descuidado.


Para dibujarme una sonrisa.
Que incomode a los acordes.
De mi aliento sin tu brisa

lunes, 5 de julio de 2010

Declaración de intenciones.

Para cualquier inicio, tu boca.
Tu labio como punto de partida.
De cualquier quimera.
De cualquier locura.

Cielo partido.
Horizonte prohibido.
Delirio de seda.
Recurso de la primavera.

De tu piel.

Que se muestra.
Que me invoca.
Al encuentro.
De tu cuerpo.

Y voy a coparte.
Coronando a labio cada hombro.
Despejando tus senos de ataduras.
Resumiendo tu hermosura.
Entre mis brazos.

Cabalgando a lomos de mi fuego.


Quiero que sientas.
Cada parte de mi cuerpo.
Como tuya.

Te doy mi vida.
En cada latido de mi sexo.


Ardiendo lo que queda de mi alma.
Penetrando los rincones.
Del deseo.

domingo, 4 de julio de 2010

Hastío.

Se escapan las horas.
Sin colchón de labio.
Sin cobertura de cielo.


Se escapan sin piedad.
Mientras las paredes sangran.


Y yo aquí.
Sin destino.
Sin antifaz de delirio.


Caminando descalzo.
Por la calle sin premio.
Sin fe, las farolas.
Opacos los semáforos.

La ciudad es una piel sin memoria.

¿Que fue del idioma?
Que todos callan.
Que nadie batalla.
En esta hora.


En que el tiempo se me muere.



En cada mirada.