viernes, 30 de abril de 2010

Fear.

Las bestias se remueven.
Las oscuridades penetran.
Los campos.
Los mares.
Abarcando todos los lugares.
El sol vuela libre.
Proyectando sombras.
Guerreros que invoca.
En un intento de liberar.
Tu pecho.
Del dolor derecho.
Que curva tu carne.
Tu camino.
Que sangra tu destino.
Las sombras de sol.
Señalan tu miedo.
Tejiendo primero.
Redes que cubran.
Lo que a tu cuerpo turba.
Sácalo fuera.
Que sienta el dolor.
Del calor.
Que sienta el hambre.
De no tocarte.
Libéralo.
Vístelo con otros nombres.
Dibújalo con otras caras.
Desmitifica su frente.
Y golpea su vientre.
Dómalo.
Como se doma a la fieras.
No aceptes sus condenas.
Que te acepte como un igual.
Nunca te dejes dominar.


Por el.

jueves, 29 de abril de 2010

You.

Porque te sentí desde pequeño.
Cuando la luna callaba.
Cuando el sol mostraba.
Cuando tus manos nacían.
Cuando mis párpados sentían.
Tus dedos.
Mis sueños.
Ayer.
Ahora.
Y quizás mañana.
Cuando rebuscando entre mis ganas.
Aparezcas de nuevo.
Bella y de frente.


Siempre presente.

Amanecer de tu boca.

A veces se abre la puerta.
Cuando la luna está en lo alto.
Y las estrellas fugaces se arrojan al mar.
Presas del fuego.
Exilio de cielo.

A veces la luz invade.
Los sueños, en esta hora.
En que se pinta la cara la aurora.
Y se solapan las esferas.
Liberándose las olas.
El mar se da la vuelta.
Las estrellas cuelgan.

Sueños del revés.
Tu aliento en mi ser.
Tu boca en mi boca.
Mi alma volando.
Sin timón.
Navegando.
Por este naufragio.
Que es el amanecer.
De tus brazos.
Con el mapa de tu cuerpo.
Tatuado en mi piel.

martes, 27 de abril de 2010

I miss you.

Te echo de menos.
Verbo.
Acción.

Te echo de menos.
Adjetivo.
Color.

Te echo de menos.
Ombligo.
Porque contigo.
Puedo equilibrar.
La rueda que gira.
El ojo del huracán.

Te echo de menos.
Esfera.
Porque de alguna manera.
El secreto esta en ti.
El secreto que nunca aprendí.

Te echo de menos cielo.
Porque cuando me falta tu consuelo.
Me quedo sin anhelos de sentir.
El desborde de mi.

Te echo de menos viaje.
Porque cambié tu pasaje.
Por cientos de recuerdos.
Que embalaron mis ganas.
De continuar la carrera.
A donde quiera que fueran.
Mis mapas.

Te echo de menos bandera.
Porque no tengo fronteras.
Que jugarme al destino.
De los mares contenidos.
En el horizonte de mi mirada.
Esclava de nada.

Te echo de menos dinero.
Porque derroché primero.
Mis ganas de amor.
Y por este error.
Que es mi mayor acierto.
A ti te dedico.
Tan sólo un tanto por ciento.
Que me gustaría fuera gigante.
Y con el , poder darle.
A cada boca que llora.
Alimento de sobra.
Para tejer un futuro.


Te echo de menos coraje.
Porque a veces, abandoné mi cuerpo al anclaje.
De no dar el primer paso.
De quedar encerrado.
En el universo de mi.
Sin mas salir.
Que la proyección de mis sueños.
Desde pequeño.

Te echo de menos a ti.
A la mujer que alguna vez conocí.
Que amé.
Que soñé.
Que sentí.
Porque vives todavía.
Igual que sangra la herida.
Igual que te busco y vuelves.
Distinta y presente.
De tu frente otro nombre.
Pero la misma pasión...


Siempre.

De cómo convertirse en superhombre.

"En mi horizonte se han elevado pensamientos como nunca había visto antes; quiero guardar silencio sobre ellos, y mantenerme en una tranquilidad inquebrantable.
La intensidad de mi sentimiento me hace estremecer y reír.
El día anterior había llorado en exceso durante mis paseos, aunque no lágrimas sentimentales, sino de júbilo, cantaba y decía tonterías, poseído por una nueva visión de las cosas, con la que cuento antes que cualquier otro hombre."

Friedrich Nietzsche.

Primero.
Olvida la partida.
Los primeros conocimientos.
De vida.
Las lecciones del maestro.
A las que siempre estuviste atento.
Bórralas.
Desactívalas de tu mente.
Siéntelas volar de tu frente.

Después vendrán las experiencias.
Tu sangre.
Tu carne.
Tus piernas.
Tu camino recorrido.
Todos tus adjetivos.
Los labios que besaste.
Los cuerpos que dejaste.
Atrás.

La muerte en vida.
Del que amó sin medida.
Sufriendo la caída.
De la despedida.

Nombres, lugares, rincones.
Te sobrarán las razones.
Para visitar los cementerios.
De tus latidos que fueron.
Revívelos por última vez.
Y vuelve a caer.

Sólo visitando tus fondos.
Encontrarás el modo.
De renacer.

Silencio.

Sentirás el corazón vacío.
El horizonte sin lineas.
¿ Cómo seguir la partida?

Olvídate.
Escápate de ti.
Instalándote fuera.
De todas y de ninguna manera.

Respira profundo.
Sintiendo por un segundo.
Todo el silencio acumulado.
A cada lado de tu costado.

Que la calma se instale.
En tu pecho.
En tu vientre.
Que todo lo invada.
Que los diques revienten.

No estas.
Eres.

Tu energía crece.

La claridad se cuela por los vértices.
Del templo de tu mente.

No estás.
Eres.

Tu yo emerge.
De las profundidades.
Levantando nuevas ciudades.
Mientras tu alma retoma.
Su reino, que honra.
Cada latir de tu corazón.
Renovado.

Primavera.

En la mañana se revuelve tu figura.
La mas bella criatura.
De tu cintura, la vida.
De tus ojos la luz.
De tus labios la fruta.
De tu pelo refugio.
De tus senos calor.
De tu frente el destino.
De tus hombros el mundo.
Se desparrama el deseo.
De sentirte primero.
Por ti pelean los vientos.
Confabula el tiempo.
Callan los sabios.
Enloquecen los cuerdos.
Por ti abro mis manos.
Libero mi pecho.
Sin importarme.
El fuego, la sangre, ni el miedo.

lunes, 26 de abril de 2010

Desire.

Pegaso irrumpe en el cielo.
La pasión se desborda a cada momento.
Cabalgando por las venas de la noche.
Almacenando sueños.
En frascos pequeños.
Que arroja al suelo.
Estallando en mil pedazos.
De su regazo.

De los sueños rotos.
Se liberaran vapores.
Que se elevaran al cielo.
Con nuevos honores.
Convertidos en estrellas.
Hijas predilectas.
De la blanca luna.
Que las mima.
Que las cuida.
Que las nombra.

Mientras tú, Pegaso.
Nunca miras hacia atrás.
Mientras buscas tu bandera.
Tu último destino.
Tu horizonte preferido.
Tu carne.
Tu sangre.
Tu manantial de deseo.

Y mientras tu figura recorre la noche.
Las hogueras prenden.
Las cinturas hierven.
En una danza de cuerpos.
Fiel reflejo de tus alas de fuego.

A la mañana.

Hay un murmullo de horas.
Que se acumulan en el registro de un nuevo día.
Una página en blanco.
Un corazón latiendo.
Un hombre que ríe.
Dos metáforas que sueñan.
Y tres intenciones de besarte.
De refugiarme en tus lugares.
En tu pecho.
En tu orilla.
Contando cada costilla.
Las horas no importan.
Mientras te vas probando los nombres.
Primero Rocío , después Mañana.
Mientras te toca mi verso.
Mientras te saluda mi alma.

Tower of dreams.

Rápido entendiste.
Las reglas del juego.
De los mares.
Del cielo.
Construyendo una torre de sueños.
Desde tus labios.
Desde tus dedos.
Noche a noche.
Verso a verso.

Un aviso.

Las bestias del destino.
Derribaran tus ladrillos.
Pero se mantendrá intacta.
La estructura.
Que es tu alma.

domingo, 25 de abril de 2010

Yin Yang.




En el centro del círculo.
Una lucha.
De siglos.
En los limites se suceden las ciudades.
Los soles.
Los vientos.
Tan cerca.
Tan lejos.
Del firmamento.
Crimen y castigo.
En un mismo testigo.
Tú.
De tu sangre.
De tu carne.
De tus dones.
Vomitaras tus errores.
Buscando soluciones.
No insultes al asesino.
Que hay en ti.
Como queriendo liberar.
La carga que has de soportar.
No seas juez.
Tan sólo parte.
De la moneda de ahora.
De la de antes.
Equilibra tus pasos.
Aceptando a ratos.
Tus sombras.
Tus luces.
Tus llantos.
Sólo desde tu ser completo.
Comprenderás el secreto.
De vivir en la tierra.
De ganar una porción de cielo.
De tus adentros.

My Friend.

Estoy contigo.
No mires para atrás.
Que las oscuridades no van a tocarte.
Confía.
En la alegría.
Que te mando desde mi corazón.
Solo tu tacto.
Solo tu olor.
Bastan para parar.
La rueda que llega.
Y que no respeta.
Yo la condeno.
Y desde mi voluntad la freno.
Besando tus ojos.
Sintiendo tu miedo.
Sólo así puedo establecer la conexión.
Que nos separa.
Cuando a ti te devora.
La criatura que llora.
Desastres.
Que enferma tu alma.
Y te deja sin nada.
Yo soy tu.
Y así de esta manera.
Saltaremos la frontera.
Que te separa de la vida.
Que mancilla tu alegría.

Déjame que llore por ti.
Déjame sentir el dolor de las garras.
Que laceren mi espíritu.
Como lo hacen contigo.

Mi amigo.

sábado, 24 de abril de 2010

La dramática historia del niño que lloraba pompas de jabón.


Un alma deshabitada.
Otra mañana abierta.
Nueve años es una bonita edad.
Sin mas preocupaciones que jugar.
Esto es lo que piensa el adulto.
Que olvidó el tributo.
Que tuvo que pagar.
Para despedirse de Wendy y de Peter Pan.
Por eso desdramatiza.
Y trata con risa.
La odisea de un niño y su manera de ser.
Tan especial.
Dos palmaditas en la espalda.
Un beso en la mejilla.
Diciendo adiós desde la orilla.
De su seguridad.
De hombre adulto.
Despide a su hijo.
En las puertas del colegio.

El niño camina.
Intentando sacudirse los complejos.
De sentirse un polizón.
En la entrada del primer circulo.
Del infierno.
Tan eterno.
Cada mañana.
Cada estación.

Paga el tributo a Caronte.
Entregando el justificante.
De su ausencia.
De su cuerpo vacío.
Libre de motivos.
Para aprender.
La lección de los libros.
De él.

Ocupa su asiento.
Y en el mismo momento.
En que abre su cuaderno.
Repleto de dibujos.
Adornado de cuentos.
Siente el aliento.
De la burla.
Del hastío.
Del insulto repetido.
De su compañero de atrás.
Que oculta bajo un disfraz.
Todas las carencias afectivas.
De un padre que no existe.
Y de una madre que no está.

Y llora pompas de jabón.
De distintos tamaños.
De distintos colores.
Mientras le apuntan con el dedo.
Condenando por entero.
A su alma.
A la prisión.
De la incomprensión.
Del miedo.
De la ausencia de colores.
Donde reflejarse sin dolores.

Se abre la herida.
De un camino largo.
Sumido en el letargo.
De una lucha eterna.
Sin asumir la condena.
De la vida.


No se dará por vencido.
El fuego está en el.
Por eso aprieta los dientes.
Dando la espalda a los presentes.
Y se exilia a otro planeta.
Ajustando su chaqueta.
Sus cabellos rubios.
Mientras piensa:

"Soy el Principito"