lunes, 23 de diciembre de 2013

5:36

Flotaba en el ambiente
un aroma a terciopelo
que filtraba la luz de Pegaso
por los flancos desnudos de la noche

Llorabas como si la vida
pidiese paso al poema,
abrazado a un cuerpo de mujer

Al borde 
del abismo enunciabas
la última pregunta,
mientras
ella se dejaba acariciar 
el vientre de otro 

Lejos 
a un millón,
pero aquí
para poner punto y final
a ese idioma 
que apenas se mantenía
en pie

En sus pómulos,
la primavera de diciembre
volaba imágenes
como huellas
que se iban perdiendo
lentamente

lentamente
se fue,
quedándose 
en cada palmo
de tu piel.

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