sábado, 6 de octubre de 2012

5:23

El cielo del que colgabas
era
el oeste de luces
de todos mis sueños,
un siempre que irradiaba
color

Allí gobernabas

Erguida
como la primera hoja
de otoño

Intuyen 
las canas de mi barba
que sigues haciéndolo,

no paran de repetirlo 
los duendes del salón,
esa pandilla de hijos de puta
que se divierten 
regando con tus fotos 
el suelo del salón de mi casa.

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