viernes, 18 de noviembre de 2011

13-11-2011

La barra del bar es un camino de vasos,
un cúmulo de codos en desorden, 
un rastro de hielo.

En el fondo de mi campo de visión:
un corro de palmeras,
un sol cayendo.

Una manifestación de pompas de jabón
bailando
entre el desorden de puestos 
donde se venden:
camisetas, relojes, chapas.

Sentado
al borde de mi cuerpo
con el alma destruida.


Voy a jugarme las dos próximas horas,
utilizando el alcohol
como almohada entre dos mundos.

Y escribir,
sólo escribir.

Que viene la noche a boca abierta
y sólo tengo
un corazón 
y mis papeles.

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