martes, 6 de mayo de 2014

21:09

El tiempo tiene una estructura
circular
entra y sale por la ventana
minúscula del yo
sin demasiado esfuerzo

nosotros
( tú y yo)
somos peones
simultáneos de su juego

nos arroja uno contra el otro
en un movimiento antiguo
de pieles y países
con la esperanza
de que cambiemos el mundo

pero somos tan humanos
que la sangre
se desborda en el vértigo
de cuchillos

el miedo a perder la forma,
como si el continente
fuese más importante
que el contenido
nos hace sumisos

en la idea de romper
la anatomía de los ideales
nos alejamos

como se aleja Ícaro
del sol
perdemos las alas
y los días
en tantos poemas
como heridas oscuras


la soledad es
ese orgasmo autoinflingido,
el semen frío
de la tercera noche

después no hay nada.


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