domingo, 21 de diciembre de 2014

8:23

Es algo que tiene que ver con la energía, con lo que uno es y le define.
Eso que habita en las tripas, en el estómago corazón, en las tinieblas también, en la piel, en el recuerdo y en los sueños.
Llámalo teatro, poesía, esgrima, pintura, escultura, Arte.
El que lo ha vivido y asimilado sabe muy bien que no es una elección, sino una parte de uno mismo. Un trozo de alma que necesita carbón o aliento, empuje, imaginación, desarrollo.

Por mucho que lo apartes en aras de otro objetivo, trinchera o fin,
ese monstruo insaciable te seguirá llamando, quizás no ahora, sino más adelante y durante toda tu vida.

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