domingo, 9 de octubre de 2011

El mito de la caverna.

Hace un tiempo fui
otro hombre.
O quizás no pueda decir "hombre"

Lo cierto es que andaba erguido
y tenía manos.

Pero mis ojos no eran.

El mundocine era una proyección
ininterrumpida de sustantivos y pronombres.

Aprendí a sentir
a golpe de Fe,
construyendo un mundo
a la medida de mis manos.

Maté a cucharadas cada cuenco,
fui mi voz y las voces
que atrapaba cada noche
desde algún lugar que nunca recuerdo.


Ahora,
sólo camino
con los ojos abiertos de tanto
cerrarlos.

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