sábado, 8 de octubre de 2011

Out.

Aquí,
masticando cada porción
de esta tarde del fin del mundo.

He intentado matarme tres veces,
cerrando los ojos con fuerza
y desoyendo mis latidos.

Pero ni por esas me muero.

No sé que absurda insistencia
le ha dado a mi corazón desasistido.

Después del genocidio
de cada parte
del calor que alimentabas.

Ya sólo sufre este
pecho a tu medida.

No sé separarme
del incendio que se aviva por momentos.

Y enloquezco
llamándote a cada hora
por todos tus nombres,
pero tú tan lejana
que ni el eco te llega.

Mi mente es un collage de tu cuerpo,
un labio suicida,
una mirada sin frenos.

Un naufragio de mi mismo
en la inmensidad del olvido
de tus manos.

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