viernes, 14 de octubre de 2011

XIX.

Con la boca,
con los ojos,

a cada latido

que me fija a vivir
en este presente,
contigo.

Te llamo.

Y no es importante que ahora no estés
porque siempre estás aquí
conmigo.


Te sangro
porque te colaste en mis versos
como canto.


Y desde entonces
sólo hay un tono
que rompe en cascadas de figuras
que te trazan
en presente, en futuro y en pasado.

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