lunes, 21 de abril de 2014

16:01

Llueve
la calle tiene un tono especial
como si el olor a naturaleza
y los charcos
dibujasen nuevas normas :

camina a grandes trazos
los vaqueros fijan
la forma de sus piernas

lleva unas botas beige
y una chaqueta verde militar,
el paraguas en los huesos
pero resistiendo la lluvia
y el viento de Madrid

acelero el paso
hace cinco segundos
que decidí escribirle un poema

entramos en el ascensor del metro

la miro
disimulando
la intención

ojos de color miel
cara angulosa
labios perfectamente perfilados
como si la medida fuese esa

tiene en la expresión
una gota de preocupación o tristeza
que le dibuja una pequeñísima línea
en la frente

camina y deseo, la deseo

decide obviar las escaleras mecánicas
se desliza
            de escalón
                              a escalón
mientras yo archivo las imágenes

se abren las puertas, entramos
yo me siento primero
ella enfrente

se quita la chaqueta con delicadeza
como si fuera a romperse

lleva un jersey fino
de color gris

mientras cruza las piernas
saca una bolsa de plástico
y guarda cuidadosamente
el paraguas


silencio


( ahora sé que entonces
solo iba a tener dos paradas de ventaja)

1

2

se incorpora
sus manos de dedos finos
y uñas de color rojo
agarran la barra

gira
ciñéndose la cazadora,
mostrando el azul
de la camiseta interior,
cogiendo impulso quizás
para quedarse
a vivir en el poema.

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