jueves, 5 de agosto de 2010

My dream.

Permítanme el ejercicio.
No se me asusten.

Empiezo por desabotonarme la camisa.
A cada escalón se asoman las palabras.
No las libero.
Ya existen desde antes de mi.

Libero mis hombros.
Y mi torso queda desnudo.
Al mundo.
¿Ven mis centros?

Escojo un rotulador fino.
El mismo que utilizo para señalar.
Los instantes que me liberan.
Que son mi constante.

Y dibujo en mi pecho una cruz.
Protestan las metáforas.
Porque el dibujo les roba protagonismo.
Pero soy yo mismo.

Sin noticias de mí, después de aquí.

El bisturí preparado.
Ese gemelo siempre necesitado.
Que separa el tiempo y sus huestes.


El pulso no tiembla.
Nunca lo hace.
Cuando es la vida.
La que late.

Y hago la incisión.
Permítanme que les muestre mi sueño desnudo.
¿Perciben su luz?

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