miércoles, 6 de enero de 2010

Childhood memories

Paso las páginas de mi niñez, y allí me quedó jugando con mi memoria de niño, con mis recuerdos de mí.
Y viene transportada al instante la primera imagen.
Montado en una silla en la cocina, viendo llegar el metro desde la ventana.
Los brazos de mi madre eran un paracaídas de caricias, de amor multiplicado, el calor de su abrazo era tan protector, que me sobraba el mundo sin sus manos.
Silencios.
Los silencios eran actores importantes en el desarrollo de mi niñez, eran silencios amables, nada que ver con los fantasmas que pueblan los silencios de mi etapa adulta.
Recuerdo las tardes sentado en el regazo de mi madre, mientras me dibujaba.
Aquel niño travieso e inquieto que era yo, se abrazaba a los silencios amables que acolchaban los trazos de su mano, al crear formas de innumerables tamaños y colores.
Era feliz en sus rodillas, sintiendo su calor, y viéndola dibujar.
Pintar con cariño los rincones de mis fantasías, fabricando mundos privados donde yo podía correr, y jugar, sin moverme de sus brazos...
El paraíso tiene su origen en su nombre, mi nombre es suyo, y su vida me la dio a mi, en cada beso, en cada abrazo...por eso este amor es eterno, para siempre.

2 comentarios:

  1. Es que madre solo hay una ¡¡¡
    Bonito homenaje .

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  2. Tu lo has dicho, Madre solo hay una!!
    Un besote

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